Transportar mercancías implica asumir riesgos desde que la carga inicia su recorrido hasta que llega a destino. Un accidente, un robo, una rotura durante la manipulación o cualquier otro imprevisto puede provocar pérdidas económicas importantes, especialmente cuando se transportan productos de valor o se realizan envíos de forma habitual.
El seguro de transporte de mercancías permite proteger económicamente la carga frente a determinados daños o pérdidas producidos durante su traslado, siempre de acuerdo con las coberturas, límites y exclusiones establecidos en la póliza.
Sin embargo, no todas las empresas necesitan exactamente el mismo seguro. Tampoco es lo mismo proteger la responsabilidad de quien realiza el transporte que asegurar el valor de los bienes transportados.
Desde Seguros Raúl Morales se parte precisamente de esta diferencia: antes de valorar una póliza conviene saber quién es propietario de la mercancía, quién la transporta, cuánto vale, por qué rutas circula, qué medio de transporte se utiliza y con qué frecuencia se realizan los envíos.
Son cuestiones que permiten determinar qué riesgo necesita proteger realmente una empresa y evitar contratar una póliza que, llegado un siniestro, no responda como se esperaba.
En este artículo se explican las principales coberturas y modalidades del seguro de mercancías, las diferencias entre asegurar la responsabilidad del transportista y proteger la carga, y los puntos que conviene revisar antes de contratar.
¿Qué es un seguro de transporte de mercancías?
Un seguro de transporte de mercancías es una póliza destinada a cubrir determinados riesgos a los que están expuestos los bienes durante su traslado de un lugar a otro.
Puede intervenir en transportes por carretera, mar, aire o mediante una combinación de diferentes medios, y puede adaptarse tanto a operaciones nacionales como internacionales.
Su finalidad dependerá, no obstante, de la posición que ocupe cada empresa dentro de la operación.
Un fabricante que envía sus propios productos a distribuidores no tiene necesariamente las mismas necesidades que una empresa dedicada profesionalmente a transportar mercancías de terceros. De la misma manera, una compañía que realiza dos envíos extraordinarios al año puede necesitar una solución diferente de otra que mueve mercancía diariamente.
Por eso, hablar de “seguro de transporte” como si existiera una única póliza estándar puede resultar engañoso.
Qué se asegura realmente: la mercancía, la responsabilidad o ambas
Una de las primeras cuestiones que deben aclararse es qué riesgo quiere proteger la empresa. Por un lado, está la responsabilidad que puede asumir el transportista por los daños sufridos por las mercancías que se le han confiado.
Por otro, está el interés del propietario en proteger el valor económico de los productos transportados.
No son exactamente lo mismo. Una empresa puede tener cubierta determinada responsabilidad derivada de su actividad como transportista y, aun así, existir diferencias entre esa responsabilidad y el valor total de la mercancía dañada.
Por este motivo, desde Seguros Raúl Morales se considera especialmente importante identificar primero:
- quién es el propietario de la mercancía;
- quién realiza materialmente el transporte;
- quién soportaría económicamente la pérdida;
- qué obligaciones contractuales existen;
- y qué valor interesa proteger.
Esta distinción será determinante para escoger correctamente la póliza.
Seguro del vehículo y seguro de la mercancía no son lo mismo
Otro error frecuente consiste en considerar que, si el camión, furgoneta u otro vehículo está asegurado, también lo está automáticamente todo lo que transporta.
No tiene por qué ser así. El seguro del vehículo protege los riesgos establecidos en su propia póliza, mientras que la mercancía constituye un riesgo diferente y puede requerir garantías específicas.
Una empresa con varios vehículos debería, por tanto, analizar separadamente ambos ámbitos: por un lado, cómo protege su parque móvil y, por otro, qué ocurre con los bienes que esos vehículos transportan.
Cuando existen varios automóviles, furgonetas o vehículos industriales, también puede resultar interesante revisar cómo funciona un seguro de flotas de vehículos de empresa, pero esa cobertura no sustituye por sí misma el análisis específico del riesgo asociado a la carga.
¿Qué cubre un seguro de transporte de mercancías?
Las coberturas pueden variar considerablemente de una póliza a otra. Por eso, antes de contratar no basta con comprobar que aparece la expresión “seguro de mercancías”: hay que revisar qué riesgos están incluidos, hasta qué límites y bajo qué condiciones.
Dependiendo de la modalidad contratada, un seguro puede contemplar daños o pérdidas derivados de accidentes durante el transporte, robos, incendios, roturas o determinadas incidencias producidas durante la manipulación de la mercancía.
Lo importante es no interpretar esta relación de riesgos como una lista de garantías universales. Que un determinado daño pueda asegurarse no significa que esté incluido automáticamente en cualquier contrato.
Accidentes, vuelcos e incendios
Los accidentes relacionados con el medio de transporte constituyen uno de los riesgos más evidentes. Una colisión, un vuelco o un incendio pueden provocar daños directos sobre toda o parte de la mercancía transportada.
En estos casos habrá que comprobar exactamente qué contempla la póliza, cómo se determina el daño indemnizable y qué límites de cobertura existen.
También conviene analizar las características de la mercancía. El mismo accidente puede tener consecuencias completamente diferentes si se transporta maquinaria industrial, productos alimentarios, objetos frágiles o mercancía de elevado valor.
Robo y pérdida de la mercancía
El robo constituye otra preocupación habitual entre transportistas y propietarios de carga. Sin embargo, tampoco debería darse por hecho que cualquier modalidad de robo o desaparición de la mercancía estará cubierta de la misma forma.
Pueden influir, entre otros aspectos, las condiciones particulares de la póliza, las medidas de seguridad exigidas, el lugar en el que se encontraba el vehículo o la naturaleza concreta del incidente.
Por eso es importante revisar la garantía y sus condiciones antes del siniestro, no después.
Daños durante la carga y descarga
El riesgo no comienza necesariamente cuando el vehículo inicia la marcha. Las operaciones de carga, manipulación y descarga también pueden ocasionar golpes, caídas, roturas u otros daños.
Cuando estas operaciones sean relevantes para la actividad, conviene comprobar expresamente cómo las trata la póliza y en qué momento comienza y termina la cobertura.
Roturas, mojaduras y otros daños accidentales
Hay mercancías especialmente vulnerables a golpes, humedad, cambios de temperatura, derrames o roturas. En actividades con productos perecederos o mercancías que requieren condiciones especiales de conservación, además, el análisis debe ser todavía más preciso.
Desde Seguros Raúl Morales se recomienda evitar afirmaciones genéricas como “la póliza cubre la mercancía”. Lo verdaderamente importante es conocer qué acontecimientos están asegurados y cuáles aparecen limitados o excluidos.
Seguro del transportista y seguro de daños a la mercancía: no cubren lo mismo
Esta es una de las diferencias más importantes que conviene comprender antes de contratar. El seguro relacionado con la responsabilidad del transportista está pensado para responder ante las responsabilidades que este pueda asumir por las mercancías de terceros que tiene bajo su custodia.
El seguro de daños sobre la mercancía, en cambio, busca proteger el interés económico existente sobre la propia carga según el valor y las condiciones aseguradas.
Aunque ambos conceptos están relacionados con el mismo transporte, su funcionamiento y finalidad son diferentes.
| Aspecto | Responsabilidad del transportista | Seguro de daños a la mercancía |
|---|---|---|
| Qué se protege principalmente | La responsabilidad derivada de la actividad del transportista | El interés económico sobre la mercancía |
| A quién interesa especialmente | Empresas y profesionales que transportan bienes de terceros | Propietarios, fabricantes, distribuidores o vendedores |
| Indemnización | Puede estar sometida a límites y reglas de responsabilidad | Depende del valor, límites y condiciones de la póliza |
| Pregunta principal | ¿De qué daños responde el transportista? | ¿Cómo queda protegido el valor de la carga? |
Esta tabla permite entender la diferencia general, pero cada operación deberá analizarse de acuerdo con sus circunstancias y con las condiciones concretas del seguro.
Cuando se transporta mercancía de terceros
Las empresas de transporte asumen mercancía cuyo propietario es otra persona o empresa. En ese contexto cobra especial importancia la responsabilidad del transportista y el marco que corresponda al tipo de operación.
En transportes nacionales e internacionales pueden aparecer conceptos como la normativa aplicable al contrato de transporte terrestre o el Convenio CMR en determinadas operaciones internacionales por carretera.
Estas reglas pueden establecer criterios de responsabilidad y límites que no deberían confundirse automáticamente con el valor comercial completo de los productos.
Por ello, para un transportista no basta con preguntarse cuánto vale la mercancía: debe analizar qué responsabilidad asume frente a su cliente y cómo está cubierta.
Cuando una empresa transporta o envía mercancía propia
Muchas empresas no son transportistas profesionales y, sin embargo, están expuestas diariamente a riesgos de transporte.
Un fabricante que distribuye sus productos, una empresa mayorista que abastece distintos puntos de venta o un negocio que envía mercancía a clientes puede necesitar proteger bienes que forman parte de su propio patrimonio.
En estos casos el análisis cambia. La pregunta principal no es solo qué responsabilidad existe frente a terceros, sino qué impacto económico tendría perder o dañar la mercancía durante el trayecto.
Esta distinción entre mercancía propia y mercancía ajena es uno de los primeros puntos que Seguros Raúl Morales recomienda aclarar antes de comparar pólizas.
Tipos de seguros de transporte de mercancías
La frecuencia y la forma en que una empresa realiza sus transportes también influyen en la modalidad que puede resultar más adecuada.
No tiene demasiado sentido gestionar de la misma manera un único envío extraordinario y centenares de operaciones realizadas a lo largo del año.
Entre las fórmulas habituales pueden encontrarse seguros para operaciones concretas y pólizas diseñadas para cubrir una sucesión de transportes bajo determinadas condiciones.
Seguro para un transporte o viaje puntual
Cuando existe una operación concreta y excepcional, puede plantearse una cobertura asociada a ese transporte específico. Esta fórmula puede tener sentido para empresas que no realizan envíos con regularidad o cuando aparece una operación que queda fuera de la actividad habitual.
Será necesario definir elementos como:
- mercancía;
- valor;
- origen y destino;
- medio de transporte;
- recorrido;
- fechas;
- y riesgos que se quieren asegurar.
Su principal característica es precisamente la delimitación del transporte que se pretende cubrir.
Póliza flotante para transportes habituales
Cuando una empresa realiza movimientos de mercancía de manera continuada, contratar individualmente cada operación puede resultar poco práctico.
Las pólizas flotantes o abiertas permiten estructurar la cobertura para una sucesión de transportes realizados durante un periodo, de acuerdo con los límites, declaraciones y condiciones acordados.
Pueden ser especialmente interesantes para fabricantes, distribuidores, importadores, exportadores u otras empresas con un flujo frecuente de mercancías.
No obstante, “póliza flotante” tampoco significa cobertura automática para cualquier envío imaginable. Habrá que revisar qué mercancías, capitales, rutas, ámbitos territoriales y operaciones quedan contemplados.
Seguro de mercancías con coberturas amplias e ICC
En operaciones de transporte internacional es frecuente encontrar referencias a las Institute Cargo Clauses (ICC). Entre ellas, las ICC (A) suelen asociarse a una formulación amplia de cobertura sobre mercancías.
Eso no significa que no existan exclusiones. Por este motivo, expresiones comerciales como “todo riesgo” deben interpretarse siempre junto con las condiciones del contrato. Una cobertura amplia puede seguir dejando fuera determinados acontecimientos, conductas, mercancías o circunstancias.
Para una empresa, la pregunta útil no es únicamente si la póliza se denomina “todo riesgo”, sino qué cubre realmente y qué exclusiones mantiene.
Qué debes revisar antes de contratar un seguro de transporte de mercancías
Esta es probablemente la parte más importante de todo el proceso. Comparar pólizas únicamente por precio o por el nombre comercial del producto puede conducir a conclusiones equivocadas. Antes de hacerlo, la empresa debería describir con bastante precisión su operación real.
Desde Seguros Raúl Morales se analiza el riesgo atendiendo a variables que pueden modificar sustancialmente la solución aseguradora.
De quién es la mercancía y quién realiza el transporte
El primer punto es determinar si la empresa:
- transporta mercancías propias;
- transporta mercancías de terceros;
- contrata a otra empresa para efectuar el transporte;
- o combina diferentes situaciones.
Este dato permite diferenciar desde el principio el interés que se pretende proteger. También resulta importante saber qué compromisos se han asumido contractualmente con clientes, proveedores u operadores logísticos.
Tipo y valor de la mercancía
No todas las cargas presentan el mismo riesgo. Entre las cuestiones que pueden tener relevancia están:
- valor económico;
- fragilidad;
- facilidad de robo;
- carácter perecedero;
- necesidad de refrigeración;
- posibilidad de derrame;
- dimensiones;
- embalaje;
- concentración de valor en un solo transporte.
Un camión cargado con materiales de bajo valor presenta una exposición distinta de otro que transporta productos electrónicos o componentes industriales de alto precio.
También debe revisarse correctamente el valor asegurado. Infravalorar la carga puede generar problemas importantes cuando llegue el momento de determinar una indemnización.
Rutas y ámbito territorial
El recorrido también importa. Una empresa que distribuye exclusivamente dentro de una provincia tiene una exposición diferente de otra que realiza transporte internacional de forma habitual.
La póliza debe contemplar correctamente el ámbito territorial de las operaciones y las rutas que realmente realiza la compañía.
Si el negocio evoluciona y comienza a operar en nuevos países o mercados, conviene revisar si la cobertura existente sigue siendo adecuada.
Medio de transporte
La mercancía puede desplazarse mediante:
- carretera;
- ferrocarril;
- transporte marítimo;
- transporte aéreo;
- o sistemas multimodales que combinan varios medios.
Cada operación presenta riesgos diferentes. En una cadena internacional, además, puede haber varios momentos de manipulación, almacenamiento temporal o transbordo antes de que los productos lleguen al destino final.
Frecuencia de los envíos
La frecuencia ayuda a determinar si interesa estudiar una solución para un transporte concreto o una póliza capaz de responder a operaciones recurrentes.
Conviene valorar:
- número aproximado de envíos;
- capital transportado durante el año;
- valor máximo por expedición;
- estacionalidad;
- rutas habituales;
- y posibles operaciones extraordinarias.
Límites, franquicias y exclusiones
Una prima atractiva pierde interés si la póliza deja fuera precisamente el riesgo que más preocupa a la empresa. Antes de contratar es fundamental revisar:
- Límites de indemnización. Hasta qué importe responde la póliza.
- Franquicia. Qué parte del daño asume el propio asegurado cuando se produce un siniestro.
- Exclusiones. Qué acontecimientos, mercancías o circunstancias quedan fuera.
- Condiciones de seguridad. Qué medidas puede exigir el contrato para determinadas mercancías o situaciones.
- Obligaciones del asegurado. Qué debe comunicar la empresa y cómo debe actuar ante un incidente.
Desde la perspectiva de una agencia, esta revisión es mucho más útil que limitarse a comparar dos primas anuales.

Transporte internacional: qué cambia al asegurar la mercancía
Cuando una mercancía cruza fronteras, el análisis puede resultar más complejo. Aparecen distintos operadores, modalidades de transporte, contratos y reglas comerciales que pueden determinar quién soporta determinados riesgos durante cada fase de la operación.
Por eso las empresas que importan o exportan deberían revisar la cobertura aseguradora como parte de su propia gestión logística.
Incoterms y responsabilidad sobre la mercancía
Los Incoterms son reglas utilizadas habitualmente en operaciones internacionales para delimitar determinadas obligaciones entre comprador y vendedor.
Entre otros aspectos, ayudan a definir cuestiones relacionadas con entrega, costes y transmisión del riesgo dentro de una compraventa internacional.
Algunos Incoterms incluyen además obligaciones relacionadas con la contratación de seguro. Por ello, cuando una empresa compra o vende internacionalmente no debería contratar la póliza de mercancías de forma aislada de las condiciones en las que está realizando la operación.
La pregunta “¿quién debe asegurar?” puede depender en parte del acuerdo comercial existente.
Este punto merece especial atención porque una cosa es quién realiza físicamente el transporte y otra quién soporta económicamente el riesgo de la mercancía en cada momento.
Transporte terrestre, marítimo, aéreo y multimodal
El medio utilizado también condiciona la exposición. En transporte marítimo pueden existir riesgos y prácticas distintas de las que aparecen en carretera. En el aéreo cambian nuevamente las características de la operación.
En transportes multimodales, además, la carga puede pasar sucesivamente por diferentes medios y operadores.
En lugar de asumir que una misma solución sirve para todos los trayectos, Seguros Raúl Morales recomienda describir toda la cadena de transporte para comprobar que la póliza contempla correctamente la actividad real de la empresa.
¿Es obligatorio contratar un seguro de transporte de mercancías?
No existe una única respuesta válida para todas las empresas y todos los transportes. Hay que diferenciar entre asegurar voluntariamente el valor de la mercancía y las responsabilidades u obligaciones que puedan derivarse de la actividad profesional del transportista, de la normativa aplicable o de los contratos establecidos entre las partes.
Una empresa que transporta bienes de terceros puede estar sometida a responsabilidades propias de su actividad. Otra empresa puede decidir proteger mercancía de su propiedad porque una pérdida importante afectaría directamente a su patrimonio, aunque la situación jurídica sea diferente.
También pueden existir acuerdos comerciales que exijan determinadas coberturas. Por eso es preferible evitar respuestas excesivamente simplificadas como “el seguro de mercancías siempre es obligatorio” o “nunca lo es”.
Antes de contratar conviene comprobar:
- quién realiza el transporte;
- de quién es la mercancía;
- qué contrato regula la operación;
- si se trata de transporte nacional o internacional;
- qué responsabilidad asume cada parte;
- qué valor económico interesa proteger.
En operaciones internacionales pueden entrar además en juego convenios, reglas comerciales e Incoterms que deben estudiarse para la operación concreta.
Cuando existan dudas sobre obligaciones legales específicas, conviene revisar la normativa y los contratos aplicables al caso particular.
Desde una perspectiva aseguradora, además, la ausencia de una obligación concreta de contratar una determinada garantía no elimina necesariamente el riesgo económico.
Una empresa debe preguntarse también qué sucedería en sus cuentas si una mercancía valiosa se perdiera o quedara seriamente dañada.
¿Cuánto cuesta un seguro de transporte de mercancías?
No existe un precio único aplicable a todos los seguros de mercancías. La prima se calcula a partir del riesgo que asume la aseguradora y, por tanto, puede variar considerablemente entre dos empresas.
Dar una cifra aislada sin conocer la actividad puede resultar poco útil.
Factores que influyen en la prima
Entre las variables que pueden influir se encuentran:
- naturaleza de la mercancía;
- valor asegurado;
- capital máximo por transporte;
- número y frecuencia de envíos;
- rutas;
- ámbito nacional o internacional;
- medio de transporte;
- historial de siniestros;
- garantías contratadas;
- franquicias;
- medidas de seguridad;
- condiciones específicas de almacenamiento o manipulación.
Una empresa que transporta habitualmente productos de alto valor no presenta necesariamente la misma exposición que otra que realiza envíos esporádicos de mercancías menos sensibles.
Precisamente por eso, una comparación útil debe hacerse sobre operaciones equivalentes y pólizas con condiciones comparables.
Por qué comparar solo el precio puede llevar a elegir mal
El seguro más económico no siempre es el que mejor protege el riesgo. Puede existir una diferencia de prima porque también existen diferencias en:
- límites;
- franquicias;
- exclusiones;
- ámbitos territoriales;
- mercancías admitidas;
- coberturas de robo;
- operaciones de carga y descarga;
- o condiciones particulares.
Desde Seguros Raúl Morales se recomienda comparar qué recibe realmente la empresa a cambio de la prima, especialmente cuando el posible daño económico de un solo siniestro es elevado.
La pregunta adecuada no es únicamente “¿cuánto cuesta?”, sino también:
¿Qué pérdida pretende evitar la empresa y qué parte de esa pérdida quedaría realmente cubierta?
Cómo elegir el seguro adecuado para cada empresa
No existe una póliza universal. La mejor forma de aproximarse a la elección es partir de la situación concreta de la empresa y determinar primero dónde está su exposición.
Si transporta mercancía propia
Conviene valorar especialmente:
- valor real de los bienes;
- máxima cantidad transportada en una sola expedición;
- riesgos de daño;
- rutas;
- frecuencia;
- y consecuencias financieras de una pérdida.
El objetivo será estudiar cómo proteger el interés económico que la empresa conserva sobre sus propios productos.
Si transporta mercancía de terceros
Habrá que prestar especial atención a:
- responsabilidad asumida como transportista;
- contratos con clientes;
- ámbito del transporte;
- tipo de carga;
- límites aplicables;
- y coberturas adicionales que puedan resultar necesarias.
No debería suponerse que la responsabilidad del transportista equivale automáticamente al valor completo de toda mercancía transportada.
Si realiza envíos ocasionales
Cuando la actividad no es frecuente, puede estudiarse una solución asociada a operaciones concretas. La ventaja es poder delimitar claramente el transporte que se quiere proteger.
Si esos envíos comienzan a repetirse, convendrá revisar si sigue siendo la estructura más eficiente.
Si transporta mercancías durante todo el año
Las empresas con actividad recurrente pueden necesitar soluciones capaces de contemplar numerosos transportes bajo una misma estructura aseguradora.
En ese caso serán especialmente importantes:
- capital anual;
- máximo por expedición;
- mercancías habituales;
- países;
- rutas;
- medios utilizados;
- y mecanismos de declaración previstos por la póliza.
Si realiza operaciones internacionales
Habrá que añadir variables como:
- países de origen y destino;
- transporte marítimo, aéreo o multimodal;
- Incoterms utilizados;
- responsabilidades asumidas por comprador y vendedor;
- y posibles tramos gestionados por distintos operadores.
Para valorar estas situaciones, Seguros Raúl Morales dispone de un seguro de transporte para empresas orientado a estudiar transportes nacionales e internacionales y operaciones terrestres, marítimas y aéreas según las necesidades de cada actividad.
Errores que conviene evitar antes de asegurar mercancías
Buena parte de los problemas no aparecen porque una empresa carezca completamente de seguro, sino porque existe una diferencia entre lo que cree haber contratado y lo que realmente establece la póliza.
Revisar algunos errores habituales ayuda a reducir ese riesgo.
Pensar que asegurar el vehículo equivale a asegurar la carga
Son riesgos diferentes. El hecho de contar con un seguro para el camión o la furgoneta no permite concluir automáticamente que toda la mercancía transportada esté cubierta frente a cualquier daño.
No distinguir mercancía propia y de terceros
La posición de la empresa dentro de la operación condiciona el seguro. Antes de contratar debe determinarse si lo que interesa proteger es principalmente el valor de bienes propios, la responsabilidad frente a otra persona o una combinación de ambas necesidades.
Infravalorar la mercancía
El valor asegurado debe representar correctamente la exposición que se quiere proteger. Si existe una diferencia importante entre el valor declarado y el riesgo real, pueden surgir problemas cuando se produce una pérdida.
Dar por supuestas determinadas coberturas
Robo, carga y descarga, refrigeración, roturas o almacenamiento pueden ser riesgos relevantes, pero no deberían considerarse automáticamente incluidos sin comprobar las condiciones.
La póliza concreta es la que determina el alcance de la garantía.
No revisar límites y franquicias
Dos seguros aparentemente similares pueden responder de manera muy diferente ante el mismo siniestro. Por eso, comparar únicamente el nombre del producto o la prima resulta insuficiente.
No comunicar cambios importantes en la actividad
Una empresa puede comenzar transportando un determinado producto dentro de España y, con el tiempo, incorporar nuevas mercancías, aumentar el valor por expedición o comenzar a exportar.
Cuando cambia sustancialmente la exposición, conviene comprobar si el seguro sigue adaptándose a la actividad.
Elegir únicamente por precio
Una diferencia pequeña de prima puede perder importancia frente a una diferencia considerable de cobertura.
Desde Seguros Raúl Morales se recomienda analizar conjuntamente riesgo, límites, garantías, franquicias y exclusiones antes de tomar una decisión.
Seguro de transporte de mercancías con Seguros Raúl Morales
Contratar un seguro de transporte no debería consistir únicamente en escoger una modalidad de una lista. La póliza tiene que responder a cómo trabaja realmente la empresa.
Por eso, en Seguros Raúl Morales se estudian aspectos como el tipo de mercancía, su valor, quién realiza el transporte, las rutas utilizadas, la frecuencia de los envíos y las responsabilidades asumidas antes de valorar qué garantías pueden resultar adecuadas.
Este análisis permite diferenciar situaciones que, aunque puedan parecer iguales desde fuera, presentan riesgos distintos.
No necesita lo mismo una empresa que envía mercancía propia unas pocas veces al año que un transportista que mueve diariamente bienes de terceros. Tampoco presenta la misma exposición una operación nacional por carretera que una cadena internacional con transporte terrestre, marítimo y varios puntos de manipulación.
Por eso, antes de contratar conviene revisar siempre cuatro preguntas:
- ¿Qué mercancía se transporta y cuánto vale?
- ¿Quién es su propietario y quién asume el riesgo?
- ¿Cómo, dónde y con qué frecuencia se transporta?
- ¿Qué coberturas, límites, franquicias y exclusiones establece la póliza?
A partir de esa información puede compararse el seguro con mucho más criterio. Las empresas que quieran revisar su situación pueden consultar el seguro de transporte y solicitar un estudio adaptado a su actividad.
Preguntas frecuentes sobre el seguro de transporte de mercancías (FAQs)
¿Qué cubre un seguro de transporte de mercancías?
Puede cubrir determinados daños o pérdidas sufridos por la carga durante su transporte, como accidentes, incendios, robos, roturas u otras incidencias, dependiendo de las garantías contratadas.
No existe una lista universal aplicable a todas las pólizas. Para conocer la protección real hay que revisar las coberturas, límites, franquicias y exclusiones del contrato.
¿Quién debe asegurar la mercancía durante el transporte?
Depende de quién sea propietario de los bienes, quién realice el transporte, qué obligaciones haya asumido cada parte y cómo se haya estructurado la operación.
En transportes internacionales también pueden influir las condiciones de compraventa y los Incoterms utilizados.
¿El seguro del camión cubre también la mercancía?
No necesariamente. El vehículo y la mercancía son riesgos diferentes. Que un camión o furgoneta esté asegurado no significa que el valor de todo lo transportado quede protegido frente a cualquier daño.
Por eso conviene revisar por separado el seguro del vehículo y la cobertura de la carga.
¿Qué diferencia hay entre una póliza por viaje y una póliza flotante?
Una póliza asociada a un viaje se utiliza para proteger un transporte concreto bajo unas condiciones determinadas.
Una póliza flotante está pensada para empresas que realizan transportes de manera recurrente y permite integrar una sucesión de operaciones de acuerdo con los límites y condiciones establecidos.
¿Qué ocurre si la mercancía vale más que el límite asegurado?
El límite establecido en la póliza es una de las variables fundamentales para determinar hasta dónde puede llegar la cobertura.
Por eso es importante declarar y valorar correctamente la exposición antes de contratar, especialmente cuando se transportan mercancías de alto valor.
¿El robo está siempre cubierto?
No. El robo puede formar parte de las garantías contratadas, pero su alcance dependerá de las condiciones del seguro. Pueden existir límites, exclusiones o requisitos relacionados con medidas de seguridad y circunstancias concretas del incidente. Debe comprobarse expresamente en la póliza.
¿Qué seguro necesita una empresa que transporta mercancía propia?
Dependerá del valor de los bienes, frecuencia de los transportes, rutas, medio utilizado y riesgos a los que esté expuesta la carga.
Cuando la mercancía pertenece a la propia empresa, uno de los objetivos principales suele ser analizar cómo proteger su valor económico ante posibles daños o pérdidas durante el traslado.
¿Cómo se asegura una mercancía en un transporte internacional?
Primero deben identificarse el valor y las características de la mercancía, el recorrido, los distintos medios de transporte, las partes que intervienen y las responsabilidades asumidas.
También conviene revisar las condiciones comerciales de la operación, incluidos los Incoterms cuando correspondan. Con esa información puede determinarse qué estructura aseguradora se adapta mejor al transporte.

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